miércoles, 13 de julio de 2011

MONTRÉAL ((léase Monggggueál)

[En azul, como siempre, los comentarios más útiles para el viajero; en negro todo lo prescindible]

Bueno, pues ya estamos en Montréal (los quebecoises lo pronuncian sin la 't'), y parece una auténtica pérdida de tiempo haber venido. Y no sólo de tiempo, a juzgar por los precios. Pero ¿existe doquiera una ciudad más fea que ésta, por los dioses? Pero fea, fea, fea que te kagas, el paradigma de la fealdad. Igualita que sale en la peli "Incendies", comentada en otra entrada de este blog.

Y encima el hotel es malo. Ya sabía que no tenía ningún lujo, dados los precios que se barajan por aquí, pero no me esperaba esta cosa casi miserable, la verdad. Se llama muy pomposamente Les Suites Labelle, pero firgensanta... Vamos, que ni procede pasar un ratejo en la piscina, o simplemente leyendo en tu cuarto. Bueno, tiene una cocinita, que sirve para gastar algo menos de dinero fuera de aquí, por las noches, comiendo cosas más sanas compradas en un super cercano, y tiene wifi gratis en la habitación, y tiene desayuno americano que aún no sé qué tal será, pero nada más. Puag.

Yo sé que ni dios me va a hacer caso y que no servirá de nada lo que diga, pero, si en vuestro viaje a Canadá andáis cortos de días o de dinero, o largos de buen gusto, ahorraos el disgusto y no vengáis a Montréal, por favor. Me lo agradeceréis. Ya, ya sé que cómo va a ir uno tan lejos y no ir a una ciudad tan conocida (quizá la que más del país), pero es tal como os digo: mejor os la saltáis. Algunos datos:

Bloques de edificios feos, de hormigón gris, de un promedio de 8 alturas, sin encanto ninguno, uno tras otro. Estética estalinista. Ruido, mucho ruido. Gente triste, menos amable que en otras zonas de Canadá (por cierto que me ha sorprendido muy agradablemente lo encantadores que son los canadienses por término medio); quizá los pobres están desquiciados por la ola de calor que hay, un calor húmedo, propiciado por el incipiente Río San Lorenzo, cuyo curso seguiremos obedientes a partir de ahora hasta su delta, en Tadoussac. Sales a pasear por un barrio teóricamente bonito y turístico, como es el Vieux Montréal, y es viejo, sí, pero como de los años 60 ó 70, o sea que vaya vejez. Es como ponerte a pasear por el Barrio de la Concepción o por Legazpi, por decir dos sitios estúpidos para pasear.

Otro dato: dos menús turísticos de calidad media, sin vino: 58 CA$ (unos 47 euros), incluidos los dos impuestos y la propina obligatoria del 15%. Un menú "deluxe" (sin nada de lo que nosotros consideramos deluxe, salvo un vino malo, costaba 87 CA$ (unos 78 napos) por persona. ¿Cómo lo ves? Mira si ellos mismos estarán concienciados de lo carísimos que son los restaurantes, que en la mayoría te permiten llevar tu propio vino y consumirlo allí, de verdad.

Joder, si hasta el río es feo. Andevapará lo bonito que han puesto el Manzanares... No lo han arreglado con gota de buen gusto. Han puesto en el Quai Jacques Cartier unos puestecillos callejeros con baratijas, amarrado DOS barquitos, y ya. Al fondo se ve la curiosa cúpula-pagoda oriental del Cirque du Soleil, que tiene aquí su origen y su sede permanente (ahora sé por qué viajan tanto y se mueven más que la compresa de una coja).

Para ser justos, nos ha gustado mucho -por dentro, que por fuera parece una fábrica- la basílica católica de Nôtre-Dame, en ese estilo neogótico que les es tan caro, con tanto dorado, tanto color fuerte y tanta filigrana que ya no sabes si estás en Santa María sopra Minerva de Roma o dónde, pero que la verdad es que es muy bonita.

Cerca de ahí hay un mercado cubierto, el Maché du Bon-Secours, con cosas fisnas, regalitos, ropa cool, artesanía inuit, que tiene artículos originales y no muy caros, así que he compado ahí los recuerdos para casi toda la familia. Y ya está. No hay más. Por lo menos, no por fuera. Mañana, que seguirá el intensísimo calor, nos encerraremos en uno o dos museos con aire acondicionado, esperando que pase el tiempo, y ya está. Cifro todas mis esperanzas en Québec City, a ver si no me defrauda.

Un besote especial a mi amigo Carlos y a mi amiga Elvira Vanderbilt, que veo que me siguen.

1 comentario:

  1. No pensaba salir de mi mutismo, pero ya que me mencionas, y que sigo (seguimos) tu blog con asiduidad, me comenta mi compañero Joao Eçeira do Queiroz e Mariscal do Gante & Grand Expressos Europeos, que no está de acuerdo con tu opinión sobre las 'Suites Labelle', que él compara con las del NH Prisma de Santa Engracia (Madrid), sobre todo en lo concerniente al bufé de desayuno. Aunque ahora dice que no está del todo seguro de que fuese en las Labelle o en las Sabagnone, en fin.

    Te enviamos besos y mejor suerte en tu nex stop.

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