miércoles, 21 de diciembre de 2011

El co-pago sanitario

Ya están aquííí...

Sí, ya ha llegado el hombre del (dar por) saco, el conseller de Sanidad catalán ha dicho que, desde enero, cada cotizante a la seguridad social que vaya al médico, pagará un euro por receta. Ojo, no por visita, sino por receta, con lo que los viejillos o enfermos crónicos que se lleven de allí 8 ó 10 recetas cada vez que van, se lo pueden imaginar... Porque los crónicos seguirán sin pagar nada por sus medicamentos, pero el euro de multa por no ser chicarrones
sanos, fuertes, altos, guapos y con los ojos rubios (que diría Rubén Blades), ese sí lo pagan, o eso ha dicho un médico catalán esta mañana en "En días como hoy", mi programa favorito de RNE, que a ver lo que dura en antena.

Estoy de una leche con esto del copago (que habría que llamar más bien repago, como dice mi amiga Pilar, porque pagar, ya pagamos, oiga, vía nuestros impuestos, esa cosa anticuada a eliminar cuanto antes)...

La otra tarde, en clase de inglés, discutí con una compañera, una señora de mi edad que trabaja en sanidad (no ha dicho en qué) y defendía el copago sanitario desde una perspectiva, no os lo perdáis, de izquierdas (según ella, claro), porque dice que ella sabe lo que hay y que es inviable de todo punto un sistema sanitario como el actual de bueno si no se hace algo "para limitar los abusos".

La muy [censored] decía:

1. Que hay muchísima gente que no ha cotizado en España nada o casi nada, sean ecuatorianos o alemanes, y no es justo que tengan los mismos derechos que los que llevan toda la vida cotizando aquí.

2. Que hay gente que va al médico sin tener nada, porque se aburre, pura y simplemente, y que si costase un euro la consulta, no irían, liberando recursos para quienes lo necesitan "de verdad" ¿?

Y me encendió, claro, porque, como yo le dije yo:

1. Si vinculamos el tiempo de cotización al gasto sanitario, o a los derechos consolidados, lo siguiente es apuntar que los fumadores o los obesos o los diabéticos o las mujeres tienen que cotizar más, o bien disfrutar de menos prestaciones. Eso la ha jodido bastante, dada su sospechosa ronquera permanente.

2. Un derecho es universal por su propia definición, y si no, no es un derecho, es un privilegio de unos pocos. Decir que sólo deben tener derecho a prestación quienes han cotizado tanto o cuanto previamente, es lo mismo que decir que sólo deben tener derecho al voto quienes han estudiado tanto o cuánto previamente (idea orteguiana que, no por tentadora, es defendible socialmente hoy día).

3. Qué prontito nos fijamos en los supuestos abusos de los pobres, que a nivel agregado no suponen casi nada, y qué poco censuramos los terribles abusos de los ricos, que nos han llevado a esta crisis mundial.

4. Si una sociedad occidental avanzada no se puede permitir un mínimo de "abuso", entendiendo por tal pagarle cinco minutos de charla a un viejillo que se aburre y necesita hablar con alguien, aunque no tenga nada (que, si es viejo, es harto probable que sí tenga algo), apaga y vámonos: menuda mierda de mundo.

5. ¿Qué pasa con la enorme cantidad de gente que SÍ necesita ir al médico y no va, por distintas razones, desde miedo a faltar al trabajo a miedo a saber lo que tiene, o por ocupaciones muy absorbentes? ¿No compensan esos a los que van al médico más de la cuenta? ¿Y qué pasa con quienes a veces vamos a médicos privados? ¿No compensamos? ¿Deben descontarnos las cotizaciones a la seguridad social ya pagadas, sólo porque no usamos los servicios? Tú empieza así, y ya verás el tipo de sociedad que creas...

6. ¿Cuántas vidas se salvarán porque a un desocupao que fue al médico sin necesitarlo, sólo para charlar o llorarle algo al hombro, resulta que le pillan algo malo al hacerle un chequeo rutinario? Porque con una sola que se salve, ya merece la pena tan pequeño supuesto abuso.

Que lástima más terrible que hasta los que se llaman de izquierdas hayan asumido el mensaje apocalíptico del poderoso, ese del "esto estalla", "esto no se puede mantener", "tenemos que apretarnos todos el cinturón, porque no hay ni un duro". Qué pena, que entre las filas de la izquierda haya gente así, que parecen más quintacolumnistas que otra cosa.


El mensaje viene de arriba, cala hondo y va bajando en cascada hasta que las clases populares lo asumen como propio. Lo siguiente es implorar más palos y gritar "¡Vivan las caenas!", aunque eso ya lo ha hecho toda la panda que ha votado al PP, principal garante de todos los copagos que en el mundo son.

Hasta los huevos del mensaje de que el estado del bienestar (de todos) no se puede mantener, porque si se mantiene corre peligro el estado de superbienestar (de unos pocos). ¿Y que la gente trague alegremente con eso? Qué mierda de mundo. Hoy estoy existencialista, mira tú.

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